miércoles 22 de julio de 2009

Nuestra búsqueda en los medios...

Búsqueda virtual, búsqueda real
La red social es también una herramienta para que los jóvenes que fueron apropiados busquen su identidad y encuentren hermanos y hermanas perdidos. Cada vez hay más grupos que comparten información y dan contención.

Por Victoria Ginzberg
Es el lugar ideal para perder el tiempo, para reencontrarse con amigos de la infancia o para compartir comentarios más o menos banales con personas que más o menos se conoce. Se puede ser miembro de un club de mascotas (virtual) o arriesgarse a los consejos de una galleta de la suerte (virtual). Con sólo contestar un par de preguntas, se revela el personaje literario o la canción de Los Beatles que, se supone, nos define. Está dicho que es algo que ningún político que se precie de moderno debería dejar de tener en cuenta, sobre todo después de la campaña de Barack Obama. Pero la red social Facebook se ha convertido también en una herramienta para la búsqueda de jóvenes que fueron apropiados, cuando eran bebés, por la última dictadura y para quienes tienen dudas sobre su identidad. La proliferación de grupos y el intercambio constante de información sobre este tema es la prueba de que en los sitios más inesperados hay lugar para asuntos esenciales.
Un “grupo” es un espacio al que quienes participan de la red social se suman voluntariamente o por sugerencia para recibir y aportar observaciones sobre un tema, fijar posiciones o estar al tanto de las novedades sobre el asunto en cuestión. “Un amigo de un amigo puede tener dudas sobre su identidad”, “Ayudemos a Clara a encontrar a su hermana Victoria”, “Si naciste en 1977 y tenés dudas de tu identidad”, “Facebook por la Identidad”, “Tus hermanas te buscan”, “Abuelas de Plaza de Mayo” y “Queremos que Chicha Mariano encuentre a su nieta Clara Anahí”, son algunos de los grupos vinculados a la búsqueda de hijos de desaparecidos secuestrados durante la dictadura o nacidos durante el cautiverio de sus madres. Algunos abordan el tema en general y otros se enfocan en un caso o una familia.
“Porque podés ser nuestro/a hermano/a: Si naciste o te anotaron después de noviembre de 1977. Si tenés relación con alguien de las Fuerzas Armadas. Si en tu casa no hay fotos de tu ‘mamá’ embarazada. Si cuando preguntás donde naciste se confunden o se enojan. Si no te ves parecido/a al resto de tu familia. Si tenés ojos azules como papá. Si tenés ojos marrones verdosos como los de mamá. Si tenés pecas. Si te gustan mucho las pastas y morís por una muzzarella. Si sos de contextura chica y medio/a ‘rellenito/a’”. Así se presentan ante su hermano o hermana desaparecido Flavia y Lorena Battistiol en “Tus hermanas te buscan”, que también es un blog. Las fotos de Juana y Egidio –sus padres secuestrados el 31 de agosto de 1977– y de ellas dos encabezan el sitio con la esperanza de que alguien pueda reconocerse en esas facciones. El 30 de junio pasado, las hermanas Battistiol le enunciaron a su tercer hermano/a que había sido tío/a nuevamente. Debajo de una foto de Lorena y su segundo hijo se lee: “el 4 de junio nació Juan, cuatro semanas antes de lo esperado, acá en esta foto ya tiene 25 días y está más gordito que cuando nació. Ojalá nos encuentres pronto, así podrás verlos crecer, y tal vez nosotras podamos ver crecer a tus hijos también. Te seguimos buscando y esperando siempre”.
“Nos inspiró una campaña que hizo Clara Petrakos por mail. Ella mandaba las fotos de sus viejos y la de ella para buscar a su hermana. También lo hicieron Virginia Ogando y Laura Cena. El formato de blog nos sirvió para poner más cosas y lo empezamos a mandar a todo el mundo que conocíamos. Nos llegaban muchos mensajes de apoyo y cada tanto alguien que dice que cree que puede ser hijo de desaparecidos, que lo pasamos a Abuelas. Así llegamos al grupo de Facebook”, cuenta Lorena. El camino hacia su hermano o hermana fue también para las Battistiol una forma de reencontrarse y conectarse con su propia familia y la historia de sus padres: “Tenemos familiares en Tucumán y cuando éramos más chicas no nos quisieron contar cosas porque pensaban que nos iban a hacer mal. Ahora nos quieren ayudar, buscan fotos. Cada vez que vamos para allá nos encontramos una foto nueva”, dice Lorena.
Clara Petrakos, como anunció Lorena, empezó a mandar un mail con su foto y la de sus padres en 2004 con la esperanza de que pudiera llegar a su hermana. Pero su grupo de Facebook lo inició una amiga que se hizo durante su búsqueda. Aleida Gallangos es mexicana e hija de desaparecidos de ese país. Ella misma recuperó su identidad y un hermano que hasta los 16 años no sabía que tenía. “Me abrió una página en Facebook y creó ‘Ayudemos a Clara a buscar a su hermana Victoria’. Yo me resistía porque no sabía bien de qué se trataba. No me gustaba la exposición. Me sorprendió la gente que se enganchó y nos llegaron datos de personas que dudan sobre su identidad” cuenta Petrakos. Aleida fue también la promotora de una campaña que llamaba a todos en Facebook a cambiar, en la semana en que Victoria debió nacer en cautiverio en el Pozo de Banfield, la foto del perfil por la de Clara y sus padres. Petrakos revela que lo primero que hace con la información es chequear si puede ser seria o si alguien está jugando con su dolor. Algunas pistas las sigue ella, aunque en general las deriva a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, que funciona en la Secretaría de Derechos Humanos. A veces se engancha y se ilusiona y aunque se dio contra la pared un par de veces, está segura de que vale la pena.
Un amigo de un amigo
Hace un par de años, Dafne Casoy se burlaba de su marido porque se había abierto un perfil en Facebook. Ella colaboraba con Abuelas de Plaza de Mayo en el área de difusión y en algún momento advirtió de que la red social era un espacio con potencial: “Me di cuenta que estaba la mayoría de mis compañeros de colegio, que era un lugar donde se juntaba mucha gente de alrededor de treinta años. Así, con mi prima y una amiga armamos el grupo ‘Un amigo de un amigo puede tener dudas sobre su identidad’. La idea es hacer hincapié en la verdad, más allá de las cuestiones ideológicas. Es para gente que tal vez no se anime de entrada a acercarse a un organismo de derechos humanos. Decimos que la identidad es algo esencial, que repercute en la pareja, en el trabajo, los amigos. Ni qué hablar cuando tenés hijos”.
El objetivo principal es despertar la incertidumbre en jóvenes que pudieron haber sido apropiados. Es la continuidad de la estrategia que pusieron en práctica las Abuelas de Plaza de Mayo cuando se dieron cuenta de que sus nietos se estaban convirtiendo en adultos y que había que interpelarlos directamente. Así surgieron los ciclos Teatro por la Identidad y Música por la Identidad. Así fue también como aparecieron las Abuelas en las canchas de fútbol y que en los últimos años, en los actos y festivales, se incorporaron actividades para niños, porque muchos hijos de desaparecidos ya son padres. La apelación a la búsqueda propia de la identidad ya dio frutos. Varios de los casos resueltos por las Abuelas en estos años fueron producto de jóvenes que se acercaron voluntariamente a la institución o a la Conadi. Pero, además, la duda sembrada como consecuencia de los crímenes de la última dictadura trasciende las barreras temporales de 1976 y 1983.
“Hola, mi nombre es Solange, por lo menos es el que me pusieron. El pasado martes 14 de abril mi mamá me confesó que soy adoptada y que fue de forma ilegal. El único dato cierto es que nací el 18 de noviembre de 1978”, dice un mensaje dejado en el muro (la página) de “Un amigo de un amigo”.
“Voy a cumplir treinta años y hace un año me hice la prueba de ADN en la Conadi, que me dio resultado negativo. Aun así, todo este tiempo estuve sintiendo en carne propia ese dolor de buscar sin saber donde está, a una mamá, a un papá. A una familia. Es muy triste la historia de los hijos que fueron arrebatados que viven una vida de mentira ocultándoles nada menos que quién sos. Por eso es emocionante para mí saber que uno más fue devuelto a su vida. Para ella ahora viene lo más crudo, lo más difícil. Conoce su propia vida, su familia, la que ‘siempre tuvo pero nunca tuvo’. Es muy complicado pero puedo entenderlos. Gracias por ser parte de esta lucha”, compartió Valeria en el mismo lugar.
“Nací en enero de 1973 en Catamarca. Sin rencores, sólo busco la verdad”, escribió Fernando Eden Carrizo, que también tiene un blog. “Supuestamente vivo pero no en plenitud. Se vulneró mi derecho a la identidad, desconozco mis raíces, mi identidad biológica, mi verdad”, cuenta allí.
“Tratamos de ser un nexo –señala Casoy– de dar información y generar un espacio. Hay gente que nos contacta en forma privada y al menos una fue a Abuelas. A veces nos hacen preguntas por un amigo o por la pareja. Muchos no saben que existe la Conadi. Hay quienes se hacen el análisis y les hace bien la existencia del grupo durante la espera. Por más que el contacto no sea cara a cara, te acompaña. Hay calidez aunque sea virtual. El grupo es una herramienta, como Internet en general. Podés pasarte cinco horas perdiendo el tiempo o encontrar cosas increíbles. Hay que aprovecharlo.”


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-128495-2009-07-19.html

martes 30 de junio de 2009

SOS TIO/A NUEVAMENTE...


El 4 de Junio, nació Juan, 4 semanas antes de lo esperado, acá en esta foto ya tiene 25 días, y está mas gordito que cuando nació.
Ojalá nos encuentres pronto, así podrás verlos crecer, y tal vez nosotras podamos ver crecer a tus hijos tambien.
Te seguimos buscando y esperando siempre...

lunes 2 de febrero de 2009

Nuestro último verano juntos...

Seguimos encontrando fotos, de los momentos compartidos con mamá y papá. Ésta imagen familiar no se volvió a repetir nunca más, esa sonrisa que tiene el abuelo Pila, de a poco durante estos años se fue borrando. Y mirá a la abuela ancha de la felicidad.

Mamá la tiene en brazos a Flavia, y Lorena está mas abajo, de solo 4 o 5 meses. Un tiempo despues vos comenzarías a crecer en su panzita.

La Dictadura Militar nos privó de disfrutar más momentos como éste, nos arrancó la foto de los 5 que nunca nos pudimos sacar, pero estamos a tiempo, para hacer una foto hermosa donde estés VOS.

De izq a der, parados: tío Carlos, tía Mer, tío Roque, papá, mamá con Flavia a upa.
De izq a der, sentados: El abuelo Pila, la tía Clara (hermana de la abuela), la flaca, la abuela María, Gracielita teniendo a upa a Lorena. (La flaca y Gracielita son hijas de la tía Clara)

miércoles 3 de septiembre de 2008

La familia de Italia


En el año 2004 un gran amigo, Jorge Ithurburu, nos envía un mail "Chicas les encontré familia en Italia, ya les avisé a ellos, quieren conocerlas".
Hasta ese momento nosotras suponíamos que debería haber alguien en Italia, pero no teníamos manera de confirmarlo. Jorge nos ayudó a encontrarlos, y para allá nos fuimos, con nuestras familias.
Nosotras tambien recuperamos una parte de nuestra identidad, hoy tenemos una excelente relación con los primos del viejo, y con nuestros primos.
Todos, desde allá tambien te buscan...

viernes 30 de mayo de 2008

Nuestros primos



Te presentamos a nuestros primos, por orden fotográfico (de izq. a der.) Yanina Colayago, Yamila Alari, Lorena, Rodrigo Colayago, Flavia, Fernanda Alari y Yesica Colayago.

Los de apellido Colayago son los hijos de Roque, y las de apellido Alari, las hijas de Mer.

La foto la sacamos el año pasado en el cumple del abuelo.

Carta abierta a la Corte Suprema de H.I.J.O.S.* Regional Capital Federal

Apropiar significa tomar como propio algo que no lo es. Tomar como propia a una persona es un delito. Hoy hay alrededor de 400 jóvenes apropiados que no conocen su identidad.
La apropiación es un acto violento contra una persona que es una víctima hasta que se le restituye su identidad. Una persona apropiada no sabe que quienes dicen ser sus padres no lo son, no conoce su verdadero origen, su verdadero nombre. Estar apropiado es no conocer a la verdadera familia, no saber qué pasó con sus padres. Es también desconocer que quienes lo apropiaron están implicados en el genocidio. Por lo tanto, los 400 jóvenes apropiados durante el terrorismo de Estado viven en una situación de violencia, incluso algunos de ellos viven con los torturadores y asesinos de sus madres y padres sin saberlo. Por eso, porque son víctimas, no están eligiendo: son sometidos a la apropiación.
Es obligación del Estado garantizar el cumplimiento de los derechos de los ciudadanos. Y uno de esos derechos es el de la identidad. Sería inadmisible que cualquier integrante del Estado no cumpla su obligación de tutelar el goce del derecho a la identidad de los 400 jóvenes apropiados, nuestros hermanos. Sería muy grave que la Justicia no comprenda que un joven apropiado no puede ser quien deba decidir, porque vive sometido. Si el Estado permite que se siga perpetuando el delito de apropiación, además de ser cómplice, está avalando que cientos de personas sean violentadas, porque quienes los criaron son represores: alguien que torturó, asesinó y robó niños en centros clandestinos es el mismo cuando llega a su casa. Estos jóvenes conviven con represores desde hace 30 años.
Sabemos que ustedes están en condiciones jurídicas de fallar sobre dos causas que atañen a toda la sociedad, pero de manera más cercana a quienes somos víctimas directas del terrorismo de Estado o familiares de ellos. Por eso queremos expresarles nuestra preocupación ante estos posibles fallos vinculados con la búsqueda de la identidad de Emiliano y Guillermo Prieto Gualtieri, que podrían ser algunos de nuestros hermanos apropiados que buscamos desde hace 30 años.
Nos preocupa que la Justicia no acompañe el compromiso de la sociedad por la verdad, la memoria y la justicia; que no acompañe a los 400 jóvenes que aún viven apropiados y no conocen su identidad; que no acompañe a las Abuelas de Plaza de Mayo, las Madres, los H.I.J.O.S. y demás organismos de derechos humanos en la búsqueda de la verdad. Si ustedes, en carácter de miembros de la Corte Suprema de Justicia, no colaboran en el cumplimiento del derecho a la identidad de las personas, están siendo cómplices de un delito.
La Justicia debe contemplar en sus fallos la gravedad de los delitos cometidos. Quienes apropian a una persona cometen un delito y en el caso de los jóvenes apropiados en la última dictadura se trata de apropiaciones cometidas en el marco de un genocidio. Por eso, lo que ustedes dictaminen sentará un precedente histórico en la lucha por la verdad. La Justicia debe garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y no la impunidad.
Cuando nos hablan de la "violencia" de una extracción de muestra para una prueba genética que pueda devolverles a los jóvenes apropiados su identidad, decimos que lo violento, tanto para esa persona como para el conjunto de la sociedad, es vivir en una mentira; violento es seguir perpetuando el delito, seguir negándole su historia, su familia; violento es que alguien apropiado siga conviviendo con represores, que son en muchos casos los mismos que torturaron a sus padres.
Treinta años atrás el genocidio nos dejó sin padres y madres, abuelos, tíos... Supimos que los hacían desaparecer. Pero además, nos dejó sin nuestros hermanos y nos condenó a una búsqueda profundamente dolorosa, que es saber que nuestros hermanos están vivos pero no podemos abrazarlos. Nos arrancó a nuestros hermanos y los sigue reteniendo, continuando la lógica perversa de considerarlos propiedad de alguien. Esos jóvenes que hoy tienen entre 28 y 32 años siguen siendo víctimas y la única forma de que dejen de serlo es que puedan conocer su identidad: saber quienes son, quienes fueron sus padres, sus abuelos, quienes somos sus hermanos, que los buscamos hasta encontrarlos y abrazarlos.
La Justicia debe estar a la altura de las circunstancias que la sociedad construyó y defiende: el derecho a la identidad no puede ser puesto en duda.
* Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio. Regional Capital en la Red Nacional.

domingo 25 de mayo de 2008

La tía Mer, el abuelo Pila y la abuela Negra


La tía Mer es la que le sigue a mamá, es la tía que ayudó a los abuelos a criarnos, junto a Carlos, su marido. Sabemos que ella extraña muchisimo a su hermana, aunque pocas veces lo demuestra. Cuando nos juntamos los domingos, siempre es que con la tía Mer, su familia y los abuelos, somo un montón!
Los abuelos, Pila y Negra, son los papás de mamá, ellos desde el primer día se ocuparon de nosotras, y desde el primer día también los buscaron y te buscaron a vos cuando ya se acercó la fecha de tu nacimiento.
El Pila, ya no habla, en realidad siempre se le dificultó hablar de mamá, parece que era la preferida! laburó toda la vida para que no nos faltara nada, y siempre que pudo jugó y bromeó mucho con nosotras y nuestros primos. Ahora está bastante enfermito, y siempre se nos cruza en la cabeza, que ojalá lo llegues a conocer.
La Negra, es una mujer de hierro, bien fuerte, muy fuerte, una mujer que ni pensaba que estaba arriesgando su vida, ella arremetió con todo al buscarlos. Es una gran madrasa, cuida a sus bisnietos como si fuera madre primeriza. Ahora anda un poco cansada, cuidar al abuelo le lleva toda su energía, pero no por eso dejamos de disfrutar sus locros o empanadas, les salen riquisimos.
Queremos que puedas conocerlos, y compartir lo que compartimos nosotras con nuestra familia. Buscanos!

viernes 9 de mayo de 2008

Lore y Leo

Con Leo nos conocimos hace poco mas de 5 cinco años, medio año despues ya eramos novios y medio año despues ya estabamos viviendo juntos.
Al año y medio de novios, nos casamos, y comenzamos a buscar a Kiara, hoy los 3 disfrutamos muchos juntos. Pero mi familia aún no terminó de formarse...Vos tambien formaste tu familia?